J. Antonio García Huicochea
28 de junio.- 1.- Pues sin rubor alguno me declaro… ¡El primer sospechosista del estado!
Tengo un viral ataque de sospechosismo.
De política no sé nada, pero sí acepto como regla que nada en esa actividad es producto de la casualidad.
Es por ello que me resulta inconcebible el voto a favor de los mercenarios de Convergencia para confirmar a Alfredo Castillo como procurador de Justicia en la entidad.
Mi obligación primaria como periodista es desconfiar de la versión oficial.
Doy credibilidad a los señalamientos del PRD en los que acusa que a cambio de un vulgar soborno económico, la fauna convergencista dio orientación su voto a favor de la propuesta hecha al Congreso por el gobernador Enrique Peña.
2.- De la misma manera, no creo en las extrañas coincidencias que le facilitaron a la bancada priísta cumplir la orden del Ejecutivo.
Mi sospechosismo se hace mayor cuando brotan los nombres de Gonzalo Alarcón y Gustavo Parra.
Dos de los más reconocidos alfiles de Peña Nieto en el PAN, estaban fuera del país y sus votos eran fundamentales para los intentos de la oposición de frenar la imposición de Castillo en la PGJEM.
Una decisión importantísima para la sociedad mexiquense, pero ellos estaban en… ¡El extranjero!
3.- ¿En verdad no tuvo nada qué ver el viaje de varios legisladores al Mundial de Sudáfrica con el nombramiento del procurador?
¿Cuánta gente cree a los legisladores que ellos pagaron el costo de su viaje con recursos propios?
¿Es cierto que este mismo viaje sí se pagó con dinero público, vía Congreso, y que fue un soborno en especie para garantizar la aprobación a la propuesta de Peña?
¿Sacar el asunto de Castillo, fue un acuerdo oscuro tejido en las cañerías del poder político?
¿Cuántos diputados más fueron al Mundial de Futbol?
¿De qué bancadas son esos legisladores?
Mi sospechosismo aumenta.
¿El suyo también?
antoniohuicochea@yahoo.com.mx